Heteromemez

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Gari Durán, Ex Senadora y Portavoz de “Familia y Dignidad Humana”

«MAMI, TE quiero». A punto de quedarse dormida, Mina Justice recibía este mensaje de su hijo Eddie. «Están disparando en el club» ¿Estás bien? Respondió Mina «Encerrado en el baño». Veintinueve minutos de pánico, sin ninguna noticia y después, los que serían los últimos mensajes de su hijo: «Se está acercando. Voy a morir» «Es un terrorista». Orlando. Cincuenta muertos (por ahora) y cincuenta y tres heridos. Entre los primeros, Eddie Jamoldroy Justice.

Y esto que debería haber sido una tragedia condenada sin paliativos ni medias verdades, una masacre como las que hemos vivido en París, en Bruselas, en Londres, y también, aunque se mencione mucho menos, en Pakistán, Irak, Afganistán, Túnez, Egipto o Kenia, se convierte, por obra y gracia de los intereses del gobierno de Obama y de nuestros sectarios líderes locales, en un atentado con orientación sexual del que culpar -¡sorpréndanse!- a la Iglesia católica y a todos cuantos no comulgan con los preceptos de la Santa Ideología de Género.

Hablo de Obama, porque a pesar de las evidencias que situaban al poco tiempo al asesino – el afgano Omar Mateen- como islamista radical y a pesar de la reivindicación de la matanza por parte del Daesh, el gobierno americano, supongo que no podía enfrentar a sus compatriotas al hecho de un acto terrorista de tal magnitud, cometido ante sus propias narices, por un vecino, investigado por el FBI, que no tuvo más que hacer caso a las prédicas del clérigo de turno, para convertir una noche de fiesta en una de terror. Mucho más fácil de digerir un ataque homófobo perpetrado por un intransigente con el que, de paso, identificar a adversarios políticos, que admitir un fallo tan flagrante en la seguridad nacional. La peor masacre desde el 11M exigía el relato más adecuado: ¿atentado yihadista? No conviene #LoveisLove y banderas arcoiris ¿Somos idiotas?

¿Atentó Omar Mateen contra un club gay? Cierto ¿Pero es que a alguien le extraña habida cuenta sus creencias? ¿O es que cuando hablamos de los objetivos del islamismo radical debemos hacer un punto y aparte si nos referimos a los homosexuales? En 2013, el clérigo, Sheikh Farrokh Sekaleshfar, fue invitado a hablar en el Husseini Islamic Center de Sanford, localidad próxima a Orlando, y dijo refiriéndose a este colectivo: «La muerte es la sentencia» porque eso es lo que piensan los que son como él. Por lo mismo, el régimen teocrático que financia a Podemos -Irán- los cuelga de grúas hasta morir o condena a ser azotadas a las lesbianas. Y dentro de su mismo esquema – idéntico al del Daesh- convierte a las mujeres en ciudadanas de tercera clase, por imperativo constitucional. Y por esa lectura fanática del Islam, por esa misma intransigencia criminal, se lapida a las adulteras, se priva de la educación a las mujeres, se crucifica, se degüella -en prime time- o se entierra vivos a los cristianos que no abjuran de su fe. Pero también se venden a seres humanos o se asesina a los seguidores del Real Madrid en Irak ¿#LoveisLove? Llamemos a las cosas por su nombre.

Y llegamos a la indigencia intelectual y al sectarismo de nuestros líderes locales. Uno -Alberto Garzón– dos horas después de que se tuviera la evidencia del atentado yihadista, culpaba al «heteropatriarcado» de la masacre. Pablo Iglesias se sumaba al carro de la homofobia e ignoraba -como no- el matiz islamista. Pero el premio gordo se lo llevaba el candidato ibicenco al Senado por Podemos Més, Mario Devis: la culpa la tienen los obispos. #LoveisLove

@gariduran

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